Jul 3 2009

Martin Seligman

En un mundo tan lleno de cantamañanas como es el de la Psicología, este señor es uno de los que más confianza me inspiran. Lo que pasa es que cuando algo o alguien me entusiasma me resulta imposible escribir algo medianamente a) completo, que exprese bien lo que pretendo y b) hacerlo de forma ordenada. Así que mejor hago referencias:

  • A su currículum: http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/seligman.aspx
  • A una entrevista: http://www.elmundo.es/papel/2007/02/10/opinion/2083208.html. Cito de ella un párrafo que le retrata:

    A primera vista, Martin Seligman es un hombre serio, muy serio, de una seriedad casi inquietante. Buscamos en su despacho de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia algún objeto sonriente que sirva para aligerar la foto y romper el hielo, pero él mismo nos disuade diciendo que ése en un modo de «trivializar el mensaje», que prefiere mostrarse tal cual es, antes que decir «cheese» («queso») con una sonrisa engañosa y forzada. Luego resulta que sonríe, pero de un modo muy distinto a esa sonrisa facilona y superficial de sus paisanos. Sonríe seriamente o a la europea, por así decirlo. Lo hace con el rigor que cabe esperar de un científico que se ha empeñado en descomponer la esencia de la felicidad para poder medirla y multiplicarla.
    Durante gran parte de su carrera se dedicó a lo que la mayoría de los psicólogos: el estudio de los traumas, los trastornos y las miserias del ser humano. De la «desesperación» pasó al «optimismo», y de ahí a La Felicidad Auténtica (Ediciones B), que se convirtió en bandera de la psicología positiva, la rama más pujante de una ciencia renovada que él mismo impulsó como presidente de la American Psychological Association.

    Una respuesta estupenda:

    P.- ¿Podemos comprar la felicidad?

    R.- Bueno, eso es lo que Hollywood nos hace creer, y está muy arraigado en la cultura norteamericana, en contraste con la cultura europea… Digamos que la cara sonriente y el optimismo, la parte más superficial y aparente, son las contribuciones americanas a la psicología positiva. Mientras que la parte seria de la felicidad, la que tiene que ver con el propósito de la vida, es la herencia europea. Por eso me niego a posar junto a la típica sonrisa. Eso es, en todo caso, una caricatura de la felicidad. La felicidad es algo mucho más profundo y serio que un rostro sonriente.

  • Un video:


    (El video da problemas, se puede ver aquí: http://www.ted.com/talks/lang/spa/martin_seligman_on_the_state_of_psychology.html). Es un video largo, dura 23 minutos, pero si te interesa el tema creo que merece la pena dedicarle ese tiempo.
  • Su “centro de operaciones”: http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/default.aspx
  • Y, claro, sus libros:
    http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/books.aspx

Jul 1 2009

Se murió Jill

«Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía. Les asignaban misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Mi nombre es Charlie»


Una de las series de mi infancia. Gracias a ella mi vecina y yo fundamos Las Gatas Enmascaradas remedo de nuestras heroínas de la pantalla, y nos dedicábamos (libreta en mano) a resolver los crímenes del barrio. Gracias a nuestras pesquisas llegamos a descubrir que los mayores1 fumaban. Y nos metimos a hurgar en todas las casas abandonadas que por entonces abundaban en Arturo Soria.
Jill Munroe of Charlie´s Angels
En fin, que de todo aquello: THE END.
Y bien está.

  1. Es decir, la pandilla de la hermana mayor de Almudena, que tenían tres años más que nosotras. [volver]

Jun 22 2009

La felicidad tiene que ver con la voluntad

Cosa que ya sospechaba.

Felicidad y voluntad, dos temazos para cualquiera que tenga sangre en las venas.

Y a propósito de felicidad, tengo que hablar de carreras clandestinas, de Rigoletto y de Murakami.

La felicidad hay que currársela. Bueno, unos más que otros. Y unos días más que otros.


Jun 9 2009

Lo que hago con la fruta cuando se empieza a pasar.

Pues resulta que una de las cosas que más rabia me da es tirar comida. Y por otro lado la fruta no me gusta cuando está un poco pasada y está blandurria, dulzona y con trozos chungos. Así que he descubierto un par de cosas:
* Para aprovechar los plátanos, un batido: plátano, leche y un poco de azúcar.
* Para las peras: hacer compota. La pelas (la fruta), la troceas y la pones en una cazuela con un par de cucharadas de agua, otra de azúcar y un trozo de cáscara de limón. Queda guay. (La receta original, aquí).
En ambos casos se puede echar, opcionalmente, canela. Como yo no tengo, pues no.
* Las manzanas: las descorazonas (físicamente, claro), les echas un poco de azúcar por el hueco y algo de azúcar. Al microondas un par de minutos o así.

Rectificación: En realidad con los plátanos no hago un batido; los abro, pongo cara de asco y se los dejo a mi compañero en el plato para que se los coma él, que no tiene tantos remilgos con la fruta.


Jun 6 2009

Elegí un mal día para iniciarme en triatlón

tiempo

Gastroenteritis el día anterior + resfriadillo hoy (¿tendré la gripe esa?) + mal tiempo para andar en bañador mojada encima de una bicicleta + comentario desafortunado de alguien bienintencionado que me hunde (empiezan a proliferar los comentarios sobre lo conveniente de sacrificar a mi perra) = ESPANTÁ ESPIRULÍNICA TRIATLÉTICA

Nunca fuimos héroes.


Jun 6 2009

El valor de una firma



Jun 5 2009

Detrás de la gripe A

Asco de mundo. Qué hay detrás de la gripe A. Traído de ca’sisifodichoso.

Jun 4 2009

¿Are you ready for the charca inmunda?

Si.

Voy a ver si aguanto el pulso al triatlón. A ver lo que duro sin salir tarifando, o lesionada, o… quién sabe.

Seguimos viajando en la dirección del miedo.


Jun 3 2009

Sexo

con bolígrafos :-)

SEx from Alvaro C on Vimeo.

Visto en Gran Angular

May 23 2009

“Por trece motivos” es una novela que nos habla de la responsabilidad. De esa dimensión de nuestro ser que nos hace capaces de responder de nuestros actos y de nuestras omisiones. Lo que hacemos y lo que dejamos de hacer tienen influencia, grande o pequeña, en las personas con quienes nos relacionamos. No todas las consecuencias son previsibles, pero muchas de ellas sí. No todas son graves, pero algunas sí.

No se puede ir por la vida actuando de manera irresponsable. Como si fuéramos estúpidos o inconscientes. O, lo que es peor, como si no tuviéramos conciencia de lo que es el bien y lo que es el mal. No se puede actuar como si aquellos o aquellas con quienes nos relacionamos no tuviesen sentimientos y emociones. Como si no les afectase absolutamente aquello que decimos, hacemos o dejamos de hacer. La irresponsabilidad es, etimológicamente, la incapacidad de dar respuesta de los propios actos. Psicológicamente está asociada a la inmadurez o a la deficiencia mental.

Miguel Ángel Santos, en El Adarve.

El blog, lo sigo desde hace tiempo. El libro del que habla pasa a la lista de libros que quiero que leer este año.